Tu roca y tú

Trata de ponerte en escena. No será fácil…pero haz el esfuerzo. Si giras entorno a ti y observas con meticulosidad, y mientras lo haces, meditas sobre lo que percibes…detectarás cientos y cientos de situaciones de infinita gama de sabores y sinsabores.

Ya en la escena…estás a solas…a tu lado una gran roca redonda…en frente de ti una montaña, escarpada, inmensa, casi infinita…

…toda tu estabilidad, la de tu ser, está asociada a alcanzar la cima con tu roca, lo que supone una gran prueba y reto para ti.

No hay otra forma. ¡ A por ello!. Comienzas a empujar la roca…rueda desde el valle hacia la cima…empujas y empujas y asciendes la montaña…apenas tienes tiempo para pensar…el esfuerzo es tan inmenso que solo focalizas tus fuerzas en moverla y en no perder el control.

Estás tan motivado que cuando se acerca el fin del reto…redoblas las fuerzas y nada te puede parar…paso a paso…vuelta a vuelta…inspiración a espiración… ¡por fin! Logras con éxito alcanzar la cima…

Con plena satisfacción, visionas el espectacular paisaje que te proporciona la misma….sin apenas darte cuenta – y ante tu sorpresa –  la gran roca comienza a descender por la ladera…rueda, rueda, rueda y rueda…la velocidad es muy intensa…cada vez más…no hay forma de pararla…

…en breve tiempo, todo aquello por lo que has luchado…está esperándote al principio de dónde empezaste…

Y ahora ¿qué?…comienzas a descender por la ladera de la brutal montaña…y comienzas a meditar el porqué de lo ocurrido…¿dónde he errado?…¿merezco yo esto?…¿es mi destino o es el destino que [D]ios quiere para mí?…

Te armas de valor, te llenas de orgullo y decides que esto no puede contigo…y comienzas de nuevo el ascenso por la ladera de la montaña depredadora…otra vez de camino a la cima…

…pero, cada vez que llegas a la cima…la roca vuelve a rodar por la ladera…y la historia comienza de nuevo…una y otra vez…¡esto es una locura!

Ahora empieza lo divertido…

Si decides sumergirte en la mitología griega descubrirás quien fue Sísifo Eólida, el «más ladino de los hombres», tal y como en la Ilíada de Homero queda descrito.

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Si quieres seguir descubriendo la mitología griega, hallarás a Homero relatando en la Odisea lo acontecido con Sísifo y el castigo de los dioses, infligido como consecuencia de sus ansias de poder y de ser un ser tan taimado:

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A lo largo de la Historia múltiples interpretaciones se han dado en este acontecer mitológico, quizá haya tantas como queramos, tantas como cosas nos sobrevienen, como situaciones que vivimos en cada momento…tantas como personalidades y ambiciones tengamos y ahí es donde entras tú para buscar tu propia situación e interpretación.

Este mito homérico de Sísifo, es extrapolable a  nuestra realidad como ser humano, en diversidad de situaciones y ahí reside, para mi, la grandeza de Homero en sus escritos.

Pero, sí sé que todos buscamos lo mismo: La felicidad y la estabilidad basada en la razón, rebelándonos ante la opresión. El Sísifo de Homero lo hacía – no le gustaba el poder de los dioses – pero ser tan astuto para obtener a toda costa el poder, le supuso un serio castigo. Se pasó de «listo» y su consecuencia fue la inmortalidad…

«Oh, alma mía, no aspires a la vida inmortal, pero agota el campo de lo posible!

Píndaro. III Pítaca

Creo que merece mucho la pena analizar la interpretación de Albert Camus, influyente escritor francés nacido en Argelia en el siglo XX y Premio Nobel.

Camus habla del Sísifo Feliz, es decir, aquel que se revela contra lo que está ocurriendo en ese momento brutalmente histórico de principios de la década de los 40 [Siglo XX] que aún sigue marcando el rumbo del mundo…y que debe luchar para ser existencialista.

«La sola lucha hacia las cimas, es suficiente para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo feliz

Albert Camus –  El mito de Sísifo – 1942.

¿Ha cambiado la condición humana del tiempo de Camus a la de ahora? Me temo que no.

¿Actuamos de manera absurda (sin basarnos en la razón), somos seres absurdos, es un absurdo lo que vivimos? Me temo que sí.

Siento tan extremadamente mediocre lo que nos rodea, consecuencia del absurdo, que creo firmemente que no difiere, para nada, nuestra actual condición humana de la que Camus aborda para desarrollar su ensayo.

El advenimiento del hombre-masa (Ortega y Gasset) sigue presente en nuestros días, y no por ser perteneciente a la clase popular, si no por ser mediocre y consentir la mediocridad, instalada en el resto de las clases sociales con las que convivimos.

Concluyo, y mi opinión la vierto para tu reflexión:

  • «Cogito ergo sum» – René Descartes  – [Pienso, luego existo.]
  • Si pienso soy libre;
  • Si no tengo libertad no tengo existencia;
  • Ejercer mi libertad es ser responsable de mis actos, es ser en definitiva: humanista.

Creo firmemente que cada uno ha de «encontrar el sentido a su existencia» – Sören Kierkegaard –  y por tanto tener su propia roca para llevarla a la cima…pero siendo humanista.

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